¿Puedes contarnos sobre tu trayectoria y de dónde viene TOMBOGO?
Nací y crecí en la Bay Area, y eso tuvo una gran influencia en mí. La Bay tiene una comunidad creativa muy unida, donde la gente se apoya y comparte formas de pensar similares, especialmente la idea de ser self-starter. Como la región no siempre contó con la misma infraestructura de moda que ciudades como New York o Los Angeles, los creativos a menudo tuvieron que construir las cosas por sí mismos.
Ese entorno dio forma a mi marca. TOMBOGO nació de esa comunidad: gente experimentando, colaborando y creciendo junta. Muchos de los artistas que conocí hace diez años en pequeños pop-ups hoy están haciendo cosas increíbles, pero ese sentido de creatividad colectiva siempre ha permanecido.
¿Diseñas pensando en esa comunidad?
De alguna manera, sí. La comunidad no dicta necesariamente el diseño, pero la energía detrás del trabajo viene de ese background. Siempre existe esa sensación de “tú también puedes hacerlo”.
Mucha gente con la que crecí intentaba construir algo desde cero, y quiero que el trabajo les recuerde que sigue siendo posible. La Bay Area también es hogar de empresas como Apple y Google, lo que demuestra hasta dónde puede llegar una idea que empieza a nivel local. Esa perspectiva influye sin duda en cómo pienso en construir una marca.